La fiesta de San Isidro, aunque en la actualidad más ligt que en sus orígenes, se sigue celebrando gracias a la cooperativa Nuestra Señora de la Cabeza. Los agricultores se encargan de traer al santo desde la ermita hasta la iglesia parroquial, obsequiando a toda aquellas personas que se acerca a la ermita a almorzar tortas de magras y de sardinas. Una vez en el pueblo, se ofrece una misa en honor al patrón. Los juegos tradicionales y otros deportes de antaño (las bochas, el corte de arado, las carreras pedestres…), se han quedado en el olvido.

Back to top